
Energía
Los permisos de energía eléctrica y agua son los guardianes de todo arranque industrial — obtenidos mediante la interlocución directa de GP&H con las autoridades mexicanas.
En los proyectos de energía, el calendario lo fijan las autoridades, no el contratista. La interconexión a la red nacional pasa por CFE y por el CENACE — estudios de factibilidad, evaluaciones de capacidad, contratos de conexión — y el agua para procesos industriales exige una concesión de CONAGUA, en un país donde muchas cuencas ya están vedadas o restringidas. Esos plazos suelen ser más largos que construir la planta misma; por eso el expediente de permisos debe arrancar antes que la ingeniería.
La tierra es la otra mitad del riesgo. Un sitio puede ser técnicamente perfecto y jurídicamente inutilizable: historia agraria (ejidal) nunca regularizada, usos de suelo que excluyen la generación industrial, servidumbres y derechos de vía prometidos pero jamás inscritos. Nosotros condicionamos cada documento sobre la tierra — compraventa, arrendamiento, servidumbre — a que el proyecto realmente pueda permitirse ahí, para que el cliente nunca sea dueño de un sitio que su proyecto no puede usar.
El marco regulatorio energético mexicano ha pasado por reformas estructurales sucesivas, y la distribución de competencias entre las instituciones del sector ha cambiado en años recientes. Parte de nuestro trabajo es precisamente verificar, al momento de cada trámite, qué autoridad tiene la pluma — y construir estrategias de permisos que sobrevivan a las reorganizaciones a su alrededor.
Qué cubrimos
- 01Permisos de suministro eléctrico (CFE)
- 02Concesiones de uso de agua (CONAGUA)
- 03Contratos de energía renovable
- 04Convenios de interconexión
- 05Evaluaciones de impacto ambiental
- 06Interlocución regulatoria con autoridades